A cierta edad, no buscamos lo mismo.
Ya no se trata de correr, de llegar, de hacer más.
Se trata de estar. De sentir.
De vivir con un poco más de presencia. Y si hay un hilo que nos devuelve al ahora, ese hilo es la respiración consciente. No…
Te mereces descanso y atención.
Quizás ya no corras como antes. Quizá algunas mañanas pesan más que otras. Pero lo que no se ha ido, es tu capacidad de sentir. Sentir cómo se abre el pecho cuando respiras profundo. Cómo se afloja el cuello cuando lo escuchas. Cómo un silencio compartido puede ser más potente que mil palabras. El yoga para mayores no busca estirar más, sino vivir mejor. No exige. No empuja. Solo invita.- A moverse con suavidad.
- A escucharse con respeto.
- A regalarse tiempo, por fin.
